may 31 2011

La hospitalidad persa: el taarof

Sí, exactamente 4 meses sin publicar nada, lo sé, qué poco fundamento. Pero el tiempo pasa rápido, muy rápido, y es que casi sin darme cuenta ya llevo aquí 6 meses. Tan sólo dentro de 4 ya estaré de vuelta en casa, con lo bueno y malo que eso supone. Ahora mismo la sensación que tengo es que me voy a quedar con ganas de más Irán.

Pero bueno, dejémonos de elucubraciones y vayamos al grano, que el tema que hoy nos ocupa trae cola. Se trata de un  curioso comportamiento o código de conducta que tienen los persas, y que sorprende bastante al extranjero por lo aparentemente paradójico e incluso hipócrita que resulta. Se podría intentar explicar como una manera de hacer sentir cómodos y valorados a los demás, hacerles sentir nuestros huéspedes, pero de una manera un tanto peculiar por lo exagerada, llegando a extremos cercanos a la auto-humillación. Para que quede más claro, pongámonos en escena.

Caso 1: relaciones comerciales

Después de una larga y dura jornada laboral, paro un taxi por la calle y le indico al taxista que me lleve a tal sitio. Para empezar, si en ese momento está comiendo o bebiendo algo, con un 90% de probabilidad me ofrecerá e insistirá 2 ó 3 veces hasta que yo acepte o recline. De momento nada raro, realmente da la sensación de que se trata de un convenio social, puede que no le apetezca darme o no tenga suficiente para ambos, el caso es que no hacerlo sería descortés por su parte, así que me ofrece e incluso insiste en que acepte. Pero esto no es nada. Cuando concluya el trayecto, yo iré a pagarle, y él me dirá que no es necesario, que para él es un placer llevarme y que no tengo que pagarle nada Be my guest. Claro, las primeras veces es mosqueante porque piensas que no te ha entendido que quieres pagarle, y le insistes con el dinero en mano que quieres pagarle. Ni siquiera te dirá cuánto dinero es. Te volverá a negar 1 ó 2 veces más, y como tú sigues insistiendo, acabará cogiéndotelo, pero sólo porque insistes. O eso parece.

Después del estupor inicial por este comportamiento, que también se puede dar en cualquier tienda, caes en la cuenta de que simplemente se trataba de taarof. Caes en la cuenta porque te lo explican, claro. En ningún momento el taxista o el tendero va a dejarte ir sin pagar, nada está más lejos de su intención que invitarte, pero por norma social va a rechazar tu pago un par de veces. Lo gracioso es que hay iraníes que comentan que si no les hacen taarof, incluso piensan que es descortés.

Taxi Windows

Taxis con un toque cutre-friki

Caso 2: de copas tés

También se hace taarof cuando se está tomando algo en una cafetería o comiendo con alguien en un restaurante, y llega la hora de pedir la cuentica. El caso es que el camarero de turno la trae a la mesa, y ves auténticas discusiones entre iraníes por ver quién paga. Pero discusiones de 2 minutos de reloj, que si pago yo, no, pago yo que soy mayor que tú, y claro, tú en la mesa de al lado flipando. Normalmente se insiste al menos 3 veces. Es entonces cuando ambos contrincantes se quitan la máscara, y se ve realmente si se quiere invitar a la otra persona o simplemente es taarof. Lo malo es cuando los 2 siguen insistiendo en pagar… Las consecuencias son imprevisibles. Y todavía es más divertido cuando realmente ninguna de las partes está interesada en invitar al resto, ya que entonces hay que andar listo para retirarse a tiempo!

Caso 3: mi casa es tu casa

Otra de las veces que se hace taarof es cuando se conoce a alguien nuevo, que es muy típico que te inviten a su casa. Al principio resulta violento, porque igual no has cruzado más de 10 palabras con esa persona y ya te está invitando a su casa (no nos confundamos, estoy hablando de cuando sucede a plena luz del día y con plenas facultades -que nos conocemos-). El caso es que toca rechazar la invitación varias veces, pese a su insistencia, porque generalmente para nada te están invitando a su casa, se trata de nuevo de simple y llano taarof. Recuerdo que me pasó en un hotel de Yazd (sí, ya subiré foootos), que se me olvidó la cámara de fotos en el comedor del hotel, y la pareja que había estado sentada en la mesa de al lado la encontró, y me estuvo buscando por todo el hotel hasta que dieron conmigo. Bueno, pues después de darme la cámara -muy majos, por cierto-, y sin apenas podernos comunicar porque apenas hablaban inglés -y tampoco es que yo ande sobrado-, venga decirme que fuera a su casa. Y yo: pero a ver, a qué carajo quieren éstos que vaya a su casa. Pues menos mal que no insistieron demasiado, porque al final casi me dolía hacerles el feo.

Caso 4: usted primero

También es digno de mención el momento en el que vas andando con una o más personas, y toca cruzar una puerta, salir de un ascensor, o pasar por un lugar estrecho. Se pueden pegar una hora insistiendo en que pase primero el otro (sobre todo si es una mujer). La palabra en estos casos siempre es befarma o befarma-id, aunque suena más como befami. Y nada, yo ya directamente ni discuto, en cuanto uno abre la puerta y me ofrece pasar, pues adelante, ya pasarás tú después, majo.

Alfombra persa de Isfahán

Alfombra persa de Isfahán (era complicado buscar imágenes para este artículo)

Caso 5: amigos para siempre

Ah bueno, y ésta me hizo mucha gracia. Hace poco hicimos un viaje a la provincia de Kermán (que sí, que también pondré foootos), y contratamos una furgoneta con guía y conductor. El caso es que hicimos bastante buenas migas con el guía, que era un tipo joven y afable. Bueno, pues cuando nos despedimos de él en la sala de facturación del aeropuerto, por poco no nos coge los aproximadamente 350 dólares que teníamos que pagarle -y que no eran sólo para él, sino que con eso se pagaba al chófer y la gasolina-. Qué tío, nosotros venga insistir, y que no, que éramos sus invitados, que por favor, que no podía cobrarnos, menudo espectáculo montó. Al final cogió el dinero medio a regañadientes. Pese a saber que en todo momento estuvo haciéndonos taarof, a mí realmente me hizo sentir que había trabajado de gratis y por puro placer de enseñarnos su tierra.

Pero no nos confundamos, amigos, es todo un circo, una forma muy exagerada -y no pocas veces falsa- de pura cortesía. El problema que genera esta actitud es que hay que saber discernir cuándo te están invitando de verdad o es simple taarof. Suele ser bastante intuitivo lo de insistir -o rechazar- 3 veces. Si a partir de ahí continúa el espectáculo, se supone que la cosa va a en serio, y entonces realmente te están invitando.

He leído por ahí que esta ancestral manera de comportamiento, totalmente integrada en la cultura iraní, surgió en el Imperio Persa, a raíz de todas las invasiones que tuvieron que soportar sus habitantes a lo largo de la Historia, ya que la complicada orografía de Irán les impedía huir de las tropas invasoras, por lo que aprendieron a subsistir fingiendo una hospitalidad con el extranjero.

Imperio persa

Imperio persa en su máxima extensión, según la Enciclopedia Britannica

Así que cuando vengáis a Irán y un taxista no quiera cobraros, no me hagáis como aquel huésped que una amiga tuvo en su casa durante unos días, y el último día de su estancia en Teherán, ésta llamó a su taxista de confianza para que le llevara al chaval al aeropuerto, y después de dejarle en la terminal, el taxista volvió a casa de mi amiga a pedirle que le pagara ELLA, ya que le había hecho taarof al colega y éste se pensó que realmente le estaba invitando, y se había ido haciendo un sinpa. Con un par.


ene 31 2011

El hiyab

Uno de los comentarios que más me tocó escuchar cuando iba a venir a Teherán era el referido al burka.

Pues la llevas clara porque en Irán van todas con burka.

Meeeeeec. Error.

Ahora ha hecho 2 meses que llegué y todavía no he visto un solo burka en espacios públicos. Muchísimo menos en estancias privadas. El origen de esta idea en la mente infiel occidental viene del recuerdo del régimen talibán en Afganistán, donde las mujeres eran (son) obligadas a vestir el burka, ese claustrofóbico atuendo que tapa todo el cuerpo y sólo deja una rejilla para poder ver a duras penas.

Al menos creo que esa es la imagen que tenemos del burka, que además asociamos inmediatamente al sometimiento de la mujer.

Bien es cierto que hay una variante de éste (según Wikipedia se considera también burka) que, a diferencia del anterior, sustituye la rejilla por una rendija por la que asomar los ojos. Puedo contar con los dedos de una mano los que he visto así en Irán. De hecho vi muchos más en la isla de Penang (Malasia), que es una zona de playa bastante turística.

¿Entonces qué es lo que llevan? Desde la Revolución de 1979, en Irán es obligatorio seguir el código de vestimenta islámico, conocido como hiyab.

A grandes rasgos, esta norma dice que los hombres no pueden mostrar en público más que la cabeza y los brazos, exceptuando los hombros. Esto se traduce en que no se permiten los pantalones cortos ni las camisetas de tirantes. Las mujeres, en cambio, sólo pueden mostrar el rostro y las manos. Aunque este tema puede dar para varias tesis, voy a intentar condensarlo para que os hagáis una idea de lo que se ve por Teherán y norte del país. En el sur y zonas rurales en general sí que son más conservadores, pero todavía no he podido verlo con mis propios ojos. Principalmente yo he visto 3 tipos de vestimenta en mujeres, aparte del burka light, que repito que no es muy habitual por estos lares:

El pañuelo o velo desenfadado

Bastante frecuente en chicas jóvenes, y en el norte de Teherán también en mujeres adultas. Asociado a clases acomodadas y mentes abiertas. Básicamente es un pañuelo, pashmina o equivalente que tapa parcialmente la cabeza, dejando a la vista toda la cara y gran parte del pelo. Lo suelen conjuntar con ropa moderna y occidental -cualquier trapito salido de Zara-, aunque tienen que llevar una chaqueta larga o mini gabardina para disimular curvas. El maquillaje facial que, invariablemente, adorna el conjunto muchas veces alcanza cotas surrealistas. Lo de las omnipresentes operaciones de nariz lo dejo para otra ocasión.

El pañuelo o velo chapado a la antigua

Visto en señoras mayores . Pañuelo cubriendo toda la cabeza excepto la cara, al más puro estilo estilo mujer rural de la España profunda aka Doña Rogelia. Puede ser estampado o liso, de colores o negro, según gustos. Creo que no hace falta más descripción.

El chador

Éste es sin duda el que más impacta a nuestros ojos europeos, aunque sin llegar a tan altas cotas como el burka. Se trata de una amplia capa de color negro que tapa todo el cuerpo, dejando tan sólo el rostro a la vista. Lo llevan las mujeres de clases más conservadoras, y muchas veces me pregunto si no les cansa, porque les reduce la movilidad y la maniobrabilidad cosa mala, ya que aparte de que les cubre los brazos tienen que estar permanentemente sujetándolo para que no se les abra. Muchas lo sujetan con la boca, por lo que a veces les da un aspecto un tanto cómico pero lúgubre. No me parecía bien ponerlo en el título, pero a veces se le conoce como cucaracha.

Así que, como veis, dentro de la uniformidad hay cierta variedad. Os pongo algunas fotos para que os deleitéis.


ene 19 2011

Ashura (y II)

Al día siguiente, la Organización nos invitó a ver la Procesión como testigos de excepción, por lo visto querían que los pocos extranjeros que estábamos en Isfahan conociéramos de primera mano un poco mejor sus ritos y celebraciones. Para ello nos subieron a la terraza principal del palacio de Ali Qapu, que preside la gran plaza isfahanense que ya comenté. Desde esta impresionante balconada teníamos una vista privilegiada de lo que acontecía unos metros más abajo. ¿Que qué acontecía? Hombres desfilando y cantando al imán Hussein, deteniéndose cada pocos metros, dándose rítmicas palmadas en el pecho. La verdad es que impresionaba bastante el jaleo que se formaba. Me recordó a la cabalgata de los Reyes Majos, ya que algunos iban a lomos de camellos, y vestidos como en el siglo I. El punto hardcore lo daban los que iban dándose rítmicamente pequeños golpes en los hombros con una especie de flagelos que, la verdad, no parecían doler. Por lo visto lo de autoflagelarse hasta dejarse estigmas está terminantemente prohibido. Podrían tomar nota en España.

Tribuna y procesión

Vistazo de la plebe

Tribuna

Ahí arriba nos pusieron. Obsérvese el cartel de la derecha

Después de que acabase la parade nos llevaron a comer -gastos pagados, os recuerdo- a una mezquita cercana. A pesar de que había una gran multitud participando en la “fiesta”, nuestro numeroso grupo de turistillas extranjeros fuertemente escoltado por iraníes no pasaba desapercibido, y la gente nos miraba con curiosidad. Supongo que influía el hecho de que estuviésemos permanentemente filmados con cámaras…

Mujeres con chador

Ésta es la perspectiva que teníamos entrando en la mezquita

Comida en la Ashura

Lentejas con arroz de gratis

Y respecto a celebraciones religiosas eso fue todo. Bueno, miento. Por la tarde nos llevaron en una especie de autobús de los años 60 a ver la ciudad, pero primero tuvimos que tragarnos una aburrida obra de teatro amateur en la que representaban la historia del martirio de Hussein. No pongo fotos ni vídeos de eso porque el concepto de vistosidad o espectacularidad no es algo que tengan muy inculcado en este país.

La excursión siguió por el cementerio de los mártires de la guerra de Irán contra Iraq, y terminó con la visita a varios puentes de los cinco que cruzan el río Zayandeh a su paso por la ciudad. Se trata de pasarelas formadas por unas fastuosas arcadas que de noche se iluminan, provocando un deleite para los sentidos. Algunos albergan teterías en su interior, y constituyen un importante punto de reunión para los habitantes de Isfahán.

Detalle del puente

Detalle de un arco

Puente en Isfahan

Uno de los puentes en todo su esplendor

Nuestra estancia en la ciudad finalizó con la visita al barrio antiguo de la ciudad, construido con adobe. En él se encontraba la Mezquita del Viernes, imponente conjunto de edificios que cumple 1000 años en pie, y es una importante muestra de la evolución arquitectónica religiosa de Irán, desde los salyúcidas, mongoles, pasando por los safávidas y hasta la actualidad.

Mezquita del viernes

Patio central de la Mezquita del Viernes

Adobe de cerca

Adobe de cerca

Interior de la Mezquita del Viernes

Interior de la Mezquita del Viernes

Maniquís en tienda de chadores

Maniquís en una tienda de chadores

Sin duda, Isfahan es una de las ciudades de visita obligada a Irán, yo al menos no descarto volver. Es llamativo, por no decir indignante, cómo un lugar con tanto patrimonio e historia sea tan desconocido en el mundo occidental. Yo ignoraba felizmente su existencia y, tal vez era por las fechas, pero no vimos apenas turistas extranjeros. Me siento un privilegiado estar descubriendo un país tan fascinante como desconocido.


dic 31 2010

Ashura (I)

Con este nombre, la rama del islam chií –minoritaria en el islam pero mayoritaria en Irán- conmemora la muerte del imán Hussein, considerado por ésta como el sucesor legítimo de Mahoma.

Gente en la Ashura

Gente en una de las procesiones. Obsérvese el alto poder adquisitivo.

Para celebrar la Ashura se preparan procesiones por las calles y demás actos que inevitablemente recuerdan a la Semana Santa católica. Todo se inunda de banderas y rótulos de color verde y negro con frases del Corán, instalan carpas donde montar sus “fiestas”, si es que se les puede llamar así, y preparan barras y mostradores donde servir comida y té al ciudadano de a pie. De gratis.

Púlpito de la festividad

Dirigentes del tinglado presidiendo la faena

Como buenos becarios de la Innombrable (y no me refiero al chiringuito que tiene montado Ramoncín), aprovechamos el puente que nos daban para hacer una escapada por Irán. Así que nos pilló estando en Isfahán, que probablemente sea uno de los mejores sitios del país para apreciar esta festividad en todo su esplendor.

En esta ciudad del centro del país está situada una de las joyas de la arquitectura persa, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de una plaza rectangular gigante, en la que hay dos mezquitas, un palacio y el bazar de la ciudad. No sé cómo llamarla, ya que tiene tres denominaciones: Naghsh-e Jahan (algo así como Imagen del Mundo), del imán Jomeini, o del Shah. Como curiosidad/aporte friki, tiene unas dimensiones de 160×508 metros, más de 8 hectáreas, por lo que se encuentra en el Top 20 de las mayores plazas del mundo.

Plaza del imán por la noche

Vista nocturna de la plaza del imán Jomeini

Yo no sabía de su existencia, así que fue una sorpresa total encontrarme por la noche en medio de semejante explanada, rodeada por una bonita arcada iluminada y adornada por unas espectaculares cúpulas acompañadas de sus correspondientes minaretes.

Mezquita del jeque Lotf Allah

Entrada de la mezquita del jeque Lotf Allah

Una vez en la entrada de la mezquita principal, pudimos degustar unos tés y una especie de puré de verduras, que no era lo mejor del mundo pero a buen hambre no hay pan duro, y a caballo regalado no le mires el diente.
Después, como nos vieron bastante perdidos, nos invitaron a entrar en una carpa instalada por la Ashura, donde nos contaban las bondades de su religión, regalaban coranes y deuvedés, nos deleitaban con unos dulces y nos daban el cuarto o quinto té del día. Y nos hicimos la foto de recuerdo:

Tertulia con el mulá

De sobremesa con el mulá


dic 21 2010

El aire que respiro

Por temas que ahora no vienen al caso, Irán está siendo víctima de importantes bloqueos comerciales y sanciones internacionales, al parecer promovidas por Estados Unidos.

montes Teherán

Aire limpio y cristalino por la mañana

Esto le impide importar, entre otras cosas, todo el combustible que necesita el país para desarrollar su actividad cotidiana. Afortunadamente, el subsuelo iraní es rico en petróleo y gas, por lo que se decidió refinar combustible patrio, adaptando para ello las instalaciones de la industria petroquímica nacional.

Pero, debido a dichos bloqueos, no puede disponer de la tecnología necesaria -extranjera-para obtener una gasolina de calidad, libre componentes tóxicos y demás impurezas. Esto, sumado a unas condiciones meteorológicas inapropiadas, ya que últimamente no ha habido precipitaciones ni corrientes de aire, ha provocado que Teherán haya estado cubierta durante las últimas semanas  de una densa nube de polución que hacía incómodo e incluso peligroso salir a la calle. Os muestro a continuación una serie de fotos e imágenes de cosecha propia. Pese a lo que pueda parecer, se trataba de días soleados.

Montes a media tarde

A media tarde la nube ya es de traca

He aquí un vídeo que grabé hace unos días desde Tochal, al norte de Teherán:

Desde Tochal

Se vislumbra tenuemente la torre Milad

Como casi siempre, las consecuencias de estos castigos políticos son sufridas mayormente por los ciudadanos.

Pareja contemplando las vistas

Éste es el resultado al intentar contemplar el paisaje


dic 15 2010

Comenzando una etapa

Si no he actualizado el blog antes ha sido porque los primeros días han sido de locura. Ayer hizo 2 semanas que aterrizamos en Irán, pero parece que llevamos 12.

La máxima prioridad era buscar alojamiento para los siguientes 10 meses, ya que provisionalmente nos pusieron en un sencillo apartahotel cerca de la oficina a precio de Sheraton.

Un requisito que consideramos indispensable era que estuviera lo suficientemente cerca del trabajo como para poder ir caminando, y así no tener que sufrir diariamente el tráfico de esta nuestra ciudad. Así que nos pegamos tres días sin parar viendo inmuebles. Aparte de la inmobiliaria que nos proporcionó la oficina, contactamos con otras dos, ya que así disponíamos de un abanico más amplio de opciones a elegir, y además teníamos mayor poder de negociación.

La zona elegida es un barrio residencial y comercial al norte de la ciudad, y es conocido como Jordan (pronunciado Yordán), que era el nombre que bautizaba a su calle principal. Después de la Revolución de 1979 se le cambió el nombre a avenida o boulevard Africa. A elegir. Cuenta con la particularidad de que acoge numerosos consulados y embajadas, así que está lleno de palacetes y edificios de gran porte, aunque de aspecto un tanto decadente.

Paisano con montes al fondo de Jordan

Por lo que pudimos ver, en los hogares iraníes se le da mucha importancia al salón. Como esta sociedad valora mucho las relaciones sociales, es la estancia más importante de la casa. Les gusta mucho invitar a sus casas a familiares y amigos para tomar el té. Sobre todo los viernes por la noche. Por tanto, os podréis imaginar, queridos lectores, que por muy antro que fuera el piso de turno, contaba con un generoso salón. Y la mayoría lo tenía conectado con la cocina, en plan cocina americana. También nos sorprendió que muchas comunidades contaran con piscina, jacuzzi o sauna comunes para uso y disfrute de sus inquilinos.

Al final nos decidimos por uno de reciente construcción, decorado con unas bonitas paredes de color púrpura, su chimenea de gas, su cocina americana, 3 dormitorios y 2 baños. El salón, de unos 50 metros cuadrados. Debe de haber un jacuzzi en el sótano pero actualmente no se usa, ya que va contra la moral y la decencia pública, y en este portal somos gente como -sustituya esto por su deidad favorita- manda.

Ahí van unas fotillos del chiringuito. Lo mejor del piso, aparte del pedazo salón, es mi cama king size.

Chimeneíca y pantallaca

Mostrador de la cocina y salón (sin pantallaca)

king size

Detalle coqueto de mi tocador


dic 4 2010

La llegada

Ya estamos aquí. Al fin. Tras un “suplicio” de 3 meses de espera, hemos aterrizado en Irán.

El vuelo era con KLM. Me encanta esta aerolínea, siempre te ofrece cerveza Heineken a bordo y, de hecho, cayeron unas cuantas hasta el destino. Había que aprovechar los últimos momentos de ingesta legal de alcohol… La escala en Schiphol apenas nos concedía una hora para cambiar de avión, y temíamos que un retraso en la salida desde Barajas nos hiciera perder el vuelo. Bueno, si lo perdíamos hacíamos noche en la capital neerlandesa, y de paso veíamos el Superclásico. Tampoco era tan mal plan.

Lata de Heineken aeronáutica

cervecica fresquica a bordo

En efecto, el aeropuerto madrileño no defraudó y salimos con más de una hora de retraso. Además de problemas con el tráfico aéreo, tuvimos que esperar a que limpiaran el fuselaje de hielo. Lejos de resignarse, el piloto abrió gas y llegamos tan sólo 40 minutos tarde. Con esto, conseguimos llegar a tiempo para montarnos en el siguiente avión, pero no así nuestras maletas. Tres días han tardado en devolverme las mías, y mis compañeros de beca todavía no han recuperado todas las suyas… Por cierto, el vuelo de Amsterdam a Teherán iba con una ocupación, así a bote pronto, de un 40%. Creo que es un indicador bastante significativo de cómo está el país. El de destino, claro.

Dándole un repaso al fuselaje

Dándole un repaso al fuselaje

Ñoñostia

Bahía de la Kontxa de Ñoñostia desde los aires

Tras un tranquilo y gastronómico vuelo de 5 horas, enredando con las pantallitas individuales de entretenimiento -gran invento-, se empezó a palpar una inminente llegada. La parte femenina del pasaje empezó a ponerse el pañuelo o hijab. Los nervios acechaban y fueron en aumento durante los últimos minutos, antes de la aproximación al aeropuerto internacional del imán Jomeini. Pero era una mezcla entre nervios y excitación. Desde que me concedieron la beca a Teherán me resultaba un puntazo no sólo ir, sino poder vivir una temporadita en la capital de un país tan controvertido, y el hecho de tener que someterme a las normas tan estrictas, al menos para un europeo, que regulan la vida pública iraní me generaba una sensación a medio camino entre angustia y morbo, la cual afloró en estos últimos momentos del vuelo.

Avión medio vacío

Avión medio vacío

La llegada al “temible” aeropuerto no fue tal, incluso se nos hizo “hospitalario” que en plena cola de visados hubiera instalada una pantalla de televisión donde estaban televisando el Barça – Madrid. Ya iban 4-0, por cierto. Tras un rápido y cómodo control del pasaporte y visado, pudimos comprobar que, en efecto, nuestros equipajes se habían quedado viendo el clásico en Amsterdam, así que tocó acercarse a la ventanilla de reclamaciones de equipaje. Estaban atendiéndola tres jovenzuelos iraníes, que nos trataron correctísima y amabilísimamente y como ya no quedaba casi nadie en el aeropuerto -era la 1 de la mañana- salieron del gabinete y estuvieron en plan de colegueo, comentando el Clásico y demás. Además, me dejaron hacer fotos, pese a que me advirtieron que podría tener problemas con la policía.

Autofoto

Autofoto destrangis en el aeropuerto

Afuera estaban esperándonos para llevarnos a nuestro hotel con uno de los coches de la flota diplomática española, así que la toma de contacto con el lugar fue algo más placentera.

Digo que sólo algo y no del todo porque fui casi todo el viaje con las uñas clavadas en la guantera, ¿de dónde han sacado a todos estos suicidas del volante? El tráfico iraní ofrece todos los días una clase magistral de conducción temeraria: acelerones, adelantamientos por la derecha, desconocimiento absoluto del concepto “distancia de seguridad”, omisión deliberada de las señales de tráfico, concentraciones de coches parados en el arcén del autopista a cascoporro… El caso es que logran coexistir sin apenas tocarse, y tras 45 minutos segregando adrenalina, llegamos sanos y salvos a lo que fue nuestro alojamiento durante los 4 primeros días.

becarios en el hotel

Llegada al hotel y brindis con agua


nov 7 2010

¡Hola mundo!

Todavía estamos de pruebas. Agradecedle a mi hermana el ocurrente título…

Torre Azadi برج آزادی

Torre Azadi (por PayamSpot)